Muchas cosas por cambiar
¿Es esta realmente la imagen que queremos dar? Por poner una simple comparación: si fuera el circuito de Mónaco, se habrÃa contratado a los mejores pintores y diseñadores del mundo para cubrir todo este “paisaje”. Seguimos dando esta imagen al resto del mundo por propio convencimiento…
IncreÃble.
Y por fin comimos Sushi
La bandeja de 30 makis que podéis ver en la foto costaba unos 12 euros. Dicen Sara y Fran que estaba delicioso. A mà me sigue sabiendo a pescado crudo…

CafeterÃas Maid
Durante nuestra visita a Akihabara pudimos ver bastantes locales con un cartel parecido a este:

Los “Maid Cafe” son cafeterÃas donde las camareras van vestidas de uno de los tres tipos de mujer que más le gustan a los japoneses: de criada (los otros son de estudiante y de enfermera). Tratan a los clientes como si fuera un amo o un maestro y les dejan soñar durante el rato que dura un café con la idea de que son sus sirvientas. Definitivamente están como cencerros…
Aunque no llegues a entrar en una cafeterÃa Maid, puedes ver a las camareras vestidas de sirvientas por todo Akihabara repartiendo publicidad de sus locales.

He leÃdo por ahà que no sólo existen cafeterÃas. Las peluquerÃas Moesham son del mismo estilo y hay clientes que se lavan el pelo hasta tres y cuatro veces a la semana en el establecimiento con la finalidad de ser tocado por unos minutos por una de estas bellezas
La guinda y el colofón final de la enfermedad mental de estos señores amarillos lo ponen los prostÃbulos de muñecas hinchables o algunos locales en los que por un módico precio se puede conseguir saliva o pelo de colegiala.

Hello Kitty
La fiebre de esta muñequita ya dura más de 30 años. El hecho de que una gata blanca con forma rechoncha tenga tanta popularidad me da que pensar sobre lo frikis que son los japoneses. Aquà puedes encontrar a Hello Kitty en forma de colgante para móvil, peluche, reloj despertador, caramelos, bolis, cámaras de fotos y hasta guitarras. Y además lo relacionan con todo lo que ocurre dÃa a dÃa en Japón. Si por ejemplo estrenan Spiderman 4. Hacen colgantes de la gata disfrazada de Spiderman (la hemos visto en forma de peluche disfrazada de las cosas más extrañas).

Por supuesto, mezclado con la fiebre de los teléfonos móviles, no hay salvación. La foto siguiente es de una campaña de un nuevo móvil (edición Hello Kitty) que ha lanzado la operadora SoftBank.

Museo Ghibli
El estudio de animación Ghibli es uno de los más famosos de todo el mundo. Entre sus pelÃculas más famosas se encuentran “Mi vecino Totoro”, “La princesa Mononoke”, “El viaje de Chihiro” o más recientemente “El castillo ambulante de Howl”.
El museo se encuentra en Mitaka (a unos veinte minutos del barrio de Shinjuku) y está dedicado a los trabajos de dicho estudio.

La entrada del museo consistÃa en una cartulina que envolvÃa un trozo original de rollo de cine con algunos fotogramas de sus pelÃculas. Dentro del museo estaba prohibido sacar fotos asà que tuvimos que contentarnos con intentar recordar durante mucho tiempo todo lo que vimos que fue realmente increÃble.
Para empezar proyectaron un corto inédito que sólo se puede ver allà y que va rotando cada mes entre un grupo de seis cortos. No nos enteramos muy bien del argumento porque estaba en japonés, pero alucinamos con la calidad del trabajo.

Después nos llevaron por el museo y pudimos ver varias salas donde se explicaban los fundamentos de la animación, máquinas de cine, proyectores y las antiguas máquinas donde se realizaba (antes de hacerse por ordenador) el montaje de planos de personajes y fondos. Incluso vimos una réplica con cientos de detalles de una de las habitaciones donde trabajan los animadores.
Finalmente (como no) la visita terminaba en una tienda donde habÃa todo tipo de artÃculos de merchandising relacionados con las pelÃculas.
La verdad es que fue una visita muy agradable y tranquila que recomiendo a todo el que venga a Tokyo y le guste el cine de animación.

Obras en la calle
Aquà serÃa completamente imposible que fueras por la calle y tuvieras un accidente con un socavón de la calle o te tropezaras con un andamio.
Como los japoneses son muy ordenados para todo, para señalizar las obras aún más. Lo que veis en la foto siguiente es una señalización que estaba a pocos metros de una zona de obras que habÃa en un puente.

En muchas obras que hemos visto aparece lo mismo. Primero un cartel señalizado como el que veis en la foto donde te avisa que se acerca una zona de obras mientras un muñequito (la pantalla en la que aparece mostraba una animación) pide perdón por las molestias que puedan causar. Como podéis ver hasta el cartel está cerrado en un recinto delimitado por conos no fuera a ser que no vieras el cartel. Y los conos para más inri son luminosos (no vaya a ser que te tragues uno).
Pero es que además, en la foto siguiente vais a poder ver la zona de obras que anunciaba este cartel. Está perfectamente cerrada con planchas de metal y a su vez el recorrido por el que hay que pasar tiene más conos luminosos y más carteles con muñequitos. Pero encima por si tienes dudas o eres bobo, hay un señor muy majo vestido de color fosforescente (no vaya a ser que se te pase) y con un palo luminoso durante las 24 horas indicándote por dónde, evidentemente, tienes que pasar. Digo yo que lo del señor será por si pasa algún ciego, porque hay que estarlo y mucho para no ver todo el tinglado que forman. Estos japoneses están locos.

Multas y más multas
En Japón te pueden multar por casi de todo: desde aparcar mal en la calle (es prácticamente imposible aparcar el coche en la calle porque NO hay sitios para aparcar) hasta por tirar un papel en la calle. Hemos visto varios carteles donde te avisan que si ensucias la calle te multarán con 30.000 Yenes (casi 200 euros) y cita el cartel textualmente “independientemente de tu condición social o estatus económico”. No es que sepa japonés, es que el cartel viene en inglés también.
También nos resultó muy curioso ver multas de aparcamiento que les habÃan puesto a las motos que habÃa en la acera de una calle por la que paseábamos. La multa era un papelito que iba doblado sobre el manillar y tenÃa los extremos pegados para que no se cayera.
Pero lo que nos pareció gracioso fue ver algo parecido a una multa en el manillar de una bici. En otra calle vimos que habÃan puesto un papel similar en los manillares de las bicis. Evidentemente como las bicis no tienen licencia asociada a un dueño el papel decÃa algo asà como que estaba prohibido aparcar donde se encontraba.



